Nuestros relojes descompasados como
granos de arena de playas distintas,
nuestras manos sin manos,
nuestras noches sin noches...
Habitamos dos tiempos,
dos lunas,
dos pañuelos de asfalto,
dos sábanas de,
sí, permíteme la palabra manida,
sollozos...
Y, sin embargo, no es sólo ausencia lo que llevo cuando no llegas,
nunca hay eclipse en los ojos desde que estás conmigo
No hay comentarios:
Publicar un comentario